El atentado contra la libertad de expresión

         La libertad de expresión. Esa conquista occidental fruto de la revolución social. Nosotros, este “nosotrxs” que significa ser humano, blanco, español, europeo, primermundista, acomodado, capitalista, etc., cometemos uno de los errores analíticos más frecuentes: cuando hacemos estudio de la sociedad, hablamos de ella como si la única existente fuera la nuestra. Sin embargo, hay muchos modelos sociopolíticos distintos y no todos son igual de respetuosos con los derechos fundamentales del ser humano—que, dicho sea de paso, son solo aplicables en lugares donde resultan sostenibles o hay quien pague por ellos. La libertad de expresión, la más inherente a la democracia, es un privilegio inalcanzable en muchos países cuyas élites dirigentes son las responsables del monopolio de la violencia.

         Parece imposible que con la existencia de Internet se dificulte la comunicación redes.pnginternacional: no en vano, salimos a la calle y podemos mandar mensajes con nuestro teléfono móvil, visitamos cafeterías y hay periódicos para los clientes y el boca a boca sobre las noticias más importantes del día es uno de los mayores contagios informativos. Pero cuando los gobiernos son capaces de regular el acceso a la red, cierran su economía a dispositivos electrónicos y suprimen la práctica periodística, se percibe la cruenta situación de la dictadura del silencio.

         Es el caso de Eritrea, donde solo pueden publicar los medios estatales. Las estadísticas revelan que no ha habido asesinato de periodistas, internautas o colaboradores, pero teniendo en cuenta la prohibición, no es de extrañar. La enorme represión que ejerce el Gobierno de Eritrea es brutal, sangrienta e inhumana hasta decir basta, pero la inefectiva ONU no ha hecho más que condenarla y callar. Es tan potente la estructura política eritrea que ha conseguido atentar contra los periodistas oriundos que critican el régimen desde fuera del país. También hay profesionales de la información encarcelados de manera indefinida desde hace años y nada hacen las naciones que hablan de falsa diplomacia y no protegen la vida humana de verdad. Es por todo esto que, desde hace ocho años, Eritrea protagoniza el último lugar en la Clasificación Mundial de Libertad de Prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras.censura

         Ocho años es mucho. En ocho años ha tenido lugar el desarrollo de todos los iPhones, la creación y popularización de YouTube, la caída del Messenger y el auge de las redes sociales de conexión exponencial como Facebook, el uso de Internet sin conexión WiFi, la videotransmisión en directo desde dispositivos de pequeño formato, etc. Sin embargo, y haciendo cierta alusión a Marx y otra cierta alusión a mi ex-profesor Jaime Alvar, quien posee los medios de producción (y distribución en este caso) y quien cuenta con el monopolio de la violencia para ejercer sus derechos sobre ese factor, es quien tiene el control social. Si somos conscientes de la situación en Eritrea es solo por los que escapan por el “pasillo de la muerte” que es el Mar Rojo y consiguen sobrevivir a pesar de las torturas de las mafias a cambio de dinero y de la acción de las fuerzas armadas.

         Aún así, es imposible verter agua en un montón de piedras y evitar que, en algún momento, las gotas toquen fondo. El pseudointerés internacional y los testimonios de viajeros han logrado filtrar información a pesar de la censura interna.

         ¿Qué supone la censura y qué podemos hacer para combatirla? Los gobiernos represivos que limitan la libertad de expresión y reunión saben bien que la palabra es el principio de toda idea y, por ende, de toda revolución. La palabra es el reflejo comunicativo del pensamiento para compartirlo y organizarlo. Por ello es complibertad expresionrensible que el opresor intente silenciar al oprimido; la palabra posee el efecto del contagio. El discurso crítico es peligroso porque alienta a las masas y las motiva a combatir contra la injusticia. Censurar el periodismo es una forma de tomar la palabra del pueblo y encerrarla bajo llave. Internet es una herramienta poderosa por varias razones: en primer lugar, por la inmensidad de las redes, que permite la existencia de mensajes similares sin posible erradicación; en segundo lugar, por el anonimato, amparo de seguridad para el creador del discurso, y en tercer lugar, por la velocidad de propagación, que sigue un crecimiento exponencial.

         En 2005, Reporteros Sin Fronteras publicó en cinco idiomas una guía para evitar la censura de Internet y mantener el anonimato. Algunos de sus consejos son la utilización de un navegador portátil en ordenadores públicos o de un proxy para acceder a sitios prohibidos, tan sencillas como navegar con las Ventanas de Incógnito de Google Chrome (Navegación Privada para Firefox) o un tanto más complicadas como el borrado o la modificación de la dirección IP. Incluso en España es recomendable verter el mínimo de datos sobre nosotros.

         En conclusión, el estado de la libertad de expresión en muchos países subdesarrollados es muy grave e Internet es la herramienta perfecta para combatir la censura. Tan solo estamos limitados por nuestros conocimientos de la Web, que cada vez están más extendidos. Ponerlos al servicio de la dignidad y de la libertad humana es una tarea posible y que algún día se dará por cumplida en todas las sociedades.

irani puño en alto

Conchi Castellano Nogales

Fuentes:

 

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